Dos mites trialers, amb Mick Andrews i Sammy Miller
Els MOTOCAT Toni Buxadé i Víctor Martín, que no se'n perden una
No, no és Lejeune
Els bons amics de TrialMadrid
El MOTOCAT Lluís Díaz, 1r en Blaus
No, tampoc és una foto dels "setanta"
Ya se me estaba haciendo largo, pero el Viernes 6 de Octubre de 2006 sobre las 7 de la mañana, con las motos cargadas en el remolque, las respectivas mujeres de acompañantes y el coche en perfecto estado de revisión, nos disponemos a partir hacia Madrid para disputar los 2 Días Internaciones de Trial Clásico de Robregordo. Después de mirar detenidamente la guía y hacer caso de los sabios consejos de los trialeros de Ripoll, tomamos la alternativa de ir por Soria.
Burgo de Osma era una parada obligada para comer y deleitarnos con unas buenas raciones de cordero asado en el restaurante del hotel Virrey Palafox.
Sobre las 6 de la tarde llegamos al hotel Los Cerezos y ya se observan las primeras trialeras clásicas con Manolo Torralbo al frente, que no para de ir de un lado para otro, y con un Sammy Miller firmando autógrafos sin parar. Las primeras fotos al lado de Mr. Miller no se hacen esperar.
Conforme va pasando la tarde y va oscureciendo, el recinto se va llenando de remolques, furgonetas y motos. Muchos abrazos, apretones de manos y saludos se van sucediendo, trialeros que hacía mucho tiempo que no veía, “foreros” que no conocía, los “cracks” Mick Andrews, etc... el ambiente empezaba a caldearse y mis nervios subiendo de nivel. [+]
Nos vamos a cenar a Somosierra, un mesón (La Conce) que nos recomendó Manolo Torralbo, nos pusieron “de muerte”. Regresamos al padock, vemos la hora de salida y a dormir, que nos esperaba el primer día de trial.
Amaneció nublado y con una ligera lluvia. Vestirse, desayunar y, como en el hotel no daban abasto, nos vamos a La Conce donde otra vez nos pone “de muerte” a base de huevos con chorizo y más cosas que no voy a poner ya que siento vergüenza de lo que llegamos a comer para afrontar un trial de alta competición.
Sin prisas pero sin pausas nos vamos hacia la salida, a partir de las 9.30 salía el primero y lo que en un principio me había sentado mal (salir a las 11 horas) lo agradecí ya que la lluvia hasta una hora antes no dejó de caer y las zonas estarían muy difíciles de adherencia para los primeros.
Veinte zonas maravillosas, en un recorrido de 25 Km., con unos parajes de ensueño que harían las delicias de cualquier buen aficionado al trial.
En lo referente a mi clasificación, “fatal”. La Rothmans no quiso ir del todo bien y me obligó a “picarme” 5 zonas, además se me ocurrió dejar el casco -a juego con la moto :-)- apoyado en el manillar, ésta se ladeó cayendo al suelo y clavando el mismo en el casco. Resultado: casco roto y partido.
Tanto esperar el primer día y ya se había acabado tomando unos refrigerios, charlando con unos y otros sobre el trial, ducharse y a por lo más divertido y espectacular que he visto en los últimos años, el Side Trial.
Fueron casi cuatro horas disfrutando de un ambiente difícil de explicar y que solo los que estuvimos presentes seremos capaces de tardar en olvidar.
La hora de la cena con Sammy Miller no se hacía esperar más, pequeña charla/coloquio y a comer en un ambiente de lo más trialero, comentar la dedicatoria que me hizo Mr. Miller en una foto de mi Sherpa modelo 10 que había llevado para la ocasión.
Poco más y sobre las 24 horas nos disponemos a “meternos en el sobre”. Cerrar los ojos fue uno de los momentos más gratificantes ya que me venían a la mente un montón de imágenes trialeras como si de una película se tratara.
El domingo amanecía con el cielo despejado, la temperatura era baja pero con la salida del sol iría aumentando hasta llegar a hacer incluso más calor del deseado. Hoy el recorrido era de unos 20 Km. pero con doce zonas a dos vueltas, algunas se repetían del día anterior y otras eran nuevas. Otra vez nos deleitaban con una maravilla de zonas, la mayoría eran de agua en un arroyo en el que las piedras resbalaban como el hielo y en donde, a la postre, tendría una gran incidencia en mi resultado y lo peor, en mi salud. Era en la zona cinco, la recordareis porque el fin de la zona era un enorme y profundo charco de agua, la moto se hundía hasta el cilindro, había que dar gas para subir una losa de piedra pero el escape se tapaba de agua y la moto no respondía. Mi Honda no pasó del todo mal y conseguí hacer el cero pero después de dejar la moto fuera de la zona volví a entrar en ella a pie para echar una mano a mi colega Toni, con tan mala fortuna que resbalé y me lesioné la muñeca. El trial se acabó para mi ya que aunque fui haciendo alguna zona, la mano no me daba seguridad, apretar el embrague se hacía harto difícil y el miedo a hacerme más daño hizo que me “picara” alguna zona. Tenía más ganas de acabar que nunca pero me sabía mal ya que los parajes por donde pasábamos eran del todo paradisíacos.
Al final, reparto de premios (destacar la primera victoria de un piloto MOTOCAT), despedidas, abrazos... la estampida fue general ya que todos se iban para sus destinos después de dos fantásticos días de trial clásico, excepto nosotros que nos habíamos cogido un día más de vacaciones.
Nos fuimos a Segovia, donde no habíamos estado nunca y nos deleitamos con la cena a base de cochinillo en casa Cándido, para el lunes sobre las 8 de la mañana dirigirnos hacia Barcelona.
El viaje fue cansado pero ameno ya que de las seis horas de coche al menos cinco fuimos hablando del trial y de todas las anécdotas, que no son pocas, vividas en los 2 Días Internacionales de Trial Clásico de Robregordo.
Solo me queda felicitar a la toda la organización por tan espectacular trial y comunicar que el año que viene ya podéis contar conmigo. ¡Qué largo se me va a hacer!
Víctor Martín