Una “trialera” de bajada sirvió para que el desayuno se pusiera en su lugar y tras atravesar la bella población de Setcases por carretera nos desviamos por una amplia pista forestal con destino Espinavell-Molló y es aquí donde se pudo disfrutar de la moto-excursión en su pleno apogeo, bosques esplendorosos de abetos, saltos de agua espectaculares, ríos con el cauce de agua a rebosar de una cristalina agua que nada tiene que ver con la que llega al mar, llegando a 1.898 metros, pudiendo pisar la poca nieve que aún quedaba y rememorar la expedición al Himalaya pero unos cuantos metros por debajo
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