El camino de vuelta era a la inversa pero sin hacer la “trialera” por lo que sobre las 14.30 horas volvíamos a estar en Tregurà para disfrutar de una magnífica comida en la Fonda Rigà, con entrega de trofeos y recordatorios que muy gentilmente preparó la organización.
Fue un encuentro para realizar solo o en familia y que todos los asistentes, unos 50, tardaremos tiempo en olvidar, con la mente puesta en la fecha de la tercera edición.
Fotos gentileza de la “reportera oficial" de MOTOCAT.